PELUQUERÍA: LO QUE HAY DETRÁS DE LAS CÁMARAS

Sheila Martín-Benito Fernandez
ATV y Peluquera
En una sesión de peluquería existen muchos cuidados que no apreciamos al ver el resultado final, pero no por ello son menos importantes. En este artículo te contamos en qué consisten y como podemos prevenir que terminen provocando enfermedades.
Sábado 17 Noviembre 2018
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eguimos hablando de la peluquería más allá de la estética, en este caso de la higiene en ojos, oídos, corte de uñas y glándulas anales.

Ojos, en peluquería, su cuidado básicamente consiste en despejar o recortar los pelos que los rodean y retirar las legañas existentes, pero aunque esto se lleve a cabo durante la sesión, esta limpieza debe realizarse de forma diaria por parte de los propietarios, ya que podría generar un acumulo excesivo de legañas que pueden incluso provocar heridas en la piel u obstruir el lagrimal. 

En caso de observar mucosidades verdosas en el ojo, se pide a nuestras veterinarias una revisión por si el peludo presentara conjuntivitis u otras patologías.

En los ojos a nivel estético a los propietarios os suele "fastidiar" el tono marrón que sale debajo de los ojos, esto aparece por un excesivo lagrimeo y la composición de la propia lagrima, para evitar estas manchitas volvemos a lo mismo, una buena higiene diaria es esencial con productos especializados para estos casos, que encontrareis disponibles en la propia clínica ¡preguntad y os asesoraremos encantadas!

Consejo: para la limpieza diaria de los ojos de nuestra mascota es recomendable el uso de gasas estériles y suero fisiológico, con la gasa impregnada de suero se humedece la legaña y con un movimiento hacia abajo y hacia afuera de forma suave, se retira. Si la legaña estuviera excesivamente dura o pegada repetir la acción cambiando de gasa, JAMÁS retirarlas estando secas, se podría hacer daño al peludo.

Oídos, en este caso la higiene se realiza quitando los pelos que crecen dentro del conducto auditivo externo, el pelo tiene aspecto de pelusilla y retirarlo le es indoloro si se realiza de la manera correcta. Con esta práctica evitamos que se acumule excesiva suciedad, que conlleva a la aparición de otitis e infecciones. 

Para esta práctica es preferible que acudáis a la clínica, aconsejable una vez a la semana o cada dos, como mucho se puede permitir una vez cada mes o mes y medio. De todas maneras, las veterinarias te aconsejarán la frecuencia necesaria en cada caso.

Consejo: en nuestra tienda tenemos a la venta limpiadores específicos de oídos, aplicados de manera rutinaria pueden evitarte muchas infecciónes de oído. Como ya sabes preguntanos y te asesoraremos.



Uñas: puede ser sencillo si sabes como hacerlo, pero a muchos propietarios les da grandes quebraderos de cabeza. A los que estamos habituados a hacerlo nos resulta fácil el corte de uñas, aunque por desgracia hay animales que no colaboran nada al hacerlo.

Es importante remarcar que si el corte no se haace de manera correcta podemos hacer daño a nuestra mascota, incluso provocar un molesto sangrado. No debemos olvidar que hay uñas llamadas espolones que no se desgastan de manera habitual por lo que hay que estar pendientes de su crecimiento descontrolado.

Consejo: si no sabes cortar bien las uñas de tu mascota es mejor que lo traigas a la clínica para que podamos hacerlo correctamente.

Por último, las glándulas anales, muchos propietarios cuando las he mencionado desconocían su existencia. Primeramente hay que explicar la función: básicamente son las encargadas de lubricar en el momento de la defecación del peludo y dar un olor característico a las heces. Bien es cierto que estas glándulas suelen vaciarse solas pero hay ciertas situaciones que predisponen al perro a tener dichas glándulas llenas como por ejemplo la alimentación, la edad o el embarazo.

El no vaciado de estas glándulas puede provocar mal olor, inflamación, infección, absceso o quistes y es un motivo frecuente de consultas en la clínica.

Consejo: Como con los oídos, acudid a la clínica para este procedimiento, la frecuencia dependerá de cada peludo pero aconsejable una vez al mes. El veterinario te aconsejará cada cuanto tiempo hay que revisarlas.